Ago 17, 2010 | General
Familias que viven lindantes a campos con soja, organizaciones sociales y movimientos campesinos denuncian el efecto sanitario de los agroquímicos desde hace una década. La gran mayoría de las veces son desoídos por la Justicia, que suele esgrimir la ausencia de estudios científicos que acrediten las denuncias. “El caso Carrasco”, como se llama desde hace un año a la irrupción del científico de la UBA y el Conicet en el debate, aportó pruebas de los efectos sanitarios. La Justicia de Santa Fe dio un paso inédito en diciembre pasado: dejó firme una sentencia que prohíbe las fumigaciones con glifosato en cercanías de la ciudad de San Jorge. El fallo, que ordena a la Universidad Nacional del Litoral realizar urgentes estudios, cita la investigación de Carrasco como un antecedente a tener en cuenta.
San Jorge es una localidad ubicada en pleno corazón del monocultivo de soja. Los vecinos denunciaban desde hacía años el accionar de los agroquímicos, que les provocaba alergias, intoxicaciones y problemas respiratorios. En marzo de 2009, la Justicia prohibió las fumigaciones. La medida fue apelada, pero la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial (Sala II) dejó firme la sentencia.
También ordenó que el gobierno de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral (UNL) demuestren, en el lapso de seis meses, que los agroquímicos no son perjudiciales para la salud. De esta manera, por primera vez, se invirtió la carga de la prueba: era una regla que los intoxicados tuvieran que demostrar las afecciones en la salud, pero ahora serán los impulsores del modelo de agronegocios quienes tendrán que demostrar la inocuidad de los químicos.
Los jueces también marcaron jurisprudencia al invocar el principio precautorio. Ante la posibilidad de perjuicio ambiental irremediable, es necesario tomar medidas protectoras. La Justicia también fue innovadora en otro sentido: revaloriza los testimonios de los afectados –muchas veces minimizados por los jueces–, resalta la importancia de los médicos de pueblos (testigos cotidianos en la atención de intoxicados) y precisa los nombres del médico pediatra Rodolfo Páramo (de Santa Fe), el médico rural Darío Gianfelici (Entre Ríos), el bioquímico Raúl Horacio Lucero (Chaco) y el médico pediatra Hugo Gómez Demaio (Misiones).
El fallo resalta las investigaciones de Argelia Lenardón (UNL), que estudió la existencia de agroquímicos organoclorados en leche materna en mujeres de Santa Fe; Amalia Dellamea (UBA), que confirmó la presencia de plaguicidas en productos lácteos; Alejandro Oliva (Hospital Italiano de Rosario), que estudió los impactos de agroquímicos en las funciones reproductivas; Jorge Kaczewer (UBA) que recopiló trabajos sobre el tema y cita el avance de investigación de Andrés Carrasco.
Con el trabajo ya publicado, Carrasco anunció que pone su investigación a disposición de fiscales y jueces para que sea tomada como elemento de prueba en las crecientes denuncias por los efectos negativos de los agroquímicos.
Subnota:
Censura y presiones
Nota Principal:
“Deformaciones similares a las de embriones humanos”
Ago 17, 2010 | 2010, General
El glifosato produce malformaciones en embriones anfibios y sus efectos alertan sobre las consecuencias en humanos. Una revista científica acaba de publicar el trabajo del argentino Andrés Carrasco, que estudió el efecto del agroquímico.
“Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión (anfibio), interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, alertó en abril de 2009 el jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA e investigador principal del Conicet, Andrés Carrasco. Fue la primera vez que un estudio de laboratorio de Argentina confirmaba el efecto perjudicial del agroquímico pilar del modelo de agronegocios. Luego del anuncio, Carrasco fue blanco de una campaña de desprestigio por parte de las empresas del sector, medios de comunicación y funcionarios. Aunque el científico aclaró que se trataba de un avance de investigación, el principal cuestionamiento fue la falta de publicación en una revista científica, que –según los sostenedores de los agronegocios y buena parte del mundo académico– sería lo que otorga validez al saber científico. Un año y medio después de aquella alerta, el lunes último, la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) publicó la investigación de Carrasco, donde se confirma que el glifosato produce múltiples malformaciones y, con análisis científicos como prueba, advierte: “Los resultados comprobados en laboratorio son compatibles con malformaciones observadas en humanos expuestos a glifosato durante el embarazo”.
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Ago 16, 2010 | 2010, General
Durante cuatro días se realiza en Santiago del Estero el XIII Encuentro de la Unión de Asambleas Ciudadanas que se oponen a las industrias extractivas sin límites. En el temario figura la ley de glaciares e Iirsa, el proyecto para megaobras.
La contaminación urbana-industrial, la minería metalífera a gran escala, el monocultivo de soja, las pasteras y el plan nuclear son algunos de los temas que se analizan en el XIII Encuentro de Unión de Asambleas Ciudadanas, espacio integrado por medio centenar de organizaciones de todo el país que se reúnen desde el viernes y hasta hoy en Santiago del Estero, donde se consensuarán acciones de resistencia frente a las distintas industrias extractivas. También se aborda las consecuencias de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (Iirsa), un plan de megaobras que afecta a toda la región, y está presente en los debates el accionar de los gobernadores cordilleranos, que impulsan leyes de glaciares provinciales que podrían entrar en conflicto con la muy esperada ley nacional.
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Ago 5, 2010 | General
La educación es una de las bases del Mocase. Desde espacios de formación política para adultos hasta encuentros interprovinciales donde se reflexiona sobre la historia local, provincial y nacional. Pero la educación formal era un aspecto pendiente hasta tres años, cuando inauguró la primera escuela rural en manos de una organización campesina. Se trata de la Tecnicatura en Agroecología, cuenta con títulos oficiales, educación popular como pedagogía y vincula teoría y práctica desde una mirada sociopolítica. Participan 62 chicos de diversos lugares de la provincia. Una semana de clases intensivas, mañana y tarde, teoría y práctica, y tres semanas en sus hogares, implementando en terreno todo lo aprendido. Ciencias naturales, historia, derechos sociales, comunicación comunitaria, producción agropecuaria y ecología son algunas de las materias. Viajes, alimentación, alojamiento y libros corren por cuenta de la organización. El cuerpo docente tiene la misma mixtura que el Movimiento, desde campesinos hasta docentes universitarios. El próximo objetivo, la universidad campesina, donde se buscará formar a profesionales para un modelo agrario basado en el campesinado y la soberanía alimentaria.
Subnota anterior:
Un movimiento nacional
Nota Principal:
El Mocase, un hito en la defensa de la tierra
Ago 5, 2010 | General
Con una mirada crítica del modelo agrario actual y formas de construcción participativas, el Mocase está conformado por la base de la pirámide agraria, familias que producen para la subsistencia, trabajadores rurales sin tierra y comunidades indígenas. El Mocase es una referencia para decenas de organizaciones que nacieron en los últimos años y también uno de los pilares en la conformación del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), la experiencia más novedosa y masiva de organización rural del país, 15.000 familias de ocho provincias que apuestan a la autonomía y la horizontalidad.
“Reforma agraria integral, producción diversificada de alimentos sanos, con una forma de comercialización justa, y soberanía alimentaria, que es la posibilidad de que el país tenga su propio proyecto alimentario. No es teoría, es una práctica concreta que se realiza todos los días. Creemos que sólo las comunidades organizadas, decidiendo colectivamente, podrán elegir su propio destino”, explican como principios del Movimiento, integrante de la Vía Campesina internacional.
En un hecho inédito, en noviembre de 2009 el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, visitó la central del Mocase en Quimilí. Allí conoció al Mocase y al MNCI. Escuchó a hombres y mujeres que luchan contra los agronegocios y recibió un completo programa para el fortalecimiento y desarrollo del campesinado, propuestas concretas nacidas en talleres y asambleas campesinas, iniciativas para aumentar la producción rural, impulsar la soberanía alimentaria, frenar los desalojos y fortalecer la estructura agraria del país partiendo de las familias que trabajan la tierra. También le recordaron un dato contundente: “El 95 por ciento del presupuesto de Agricultura está destinado para los agronegocios, donde la Mesa de Enlace es la beneficiada. Hay que modificar ese reparto”.
El ministro prometió estudiar las propuestas.
Subnota:
El armade la educación
Nota principal:
El Mocase, un hito en la defensa de la tierra
Ago 5, 2010 | 2010, General
Pionera en denunciar el modelo de agronegocios, la organización campesina cumple dos décadas de existencia. Agrupa a unas 9 mil familias rurales y encara proyectos productivos, radios comunitarias, escuelas y la apuesta por otro modelo agrario.
En la historia de Santiago del Estero está presente el saqueo de recursos naturales y la explotación de trabajadores rurales. Durante la primera mitad del siglo XX fue La Forestal, compañía inglesa que arrasó con los quebrachales y mantuvo condiciones laborales de semiesclavitud. Sobrevinieron las estancias con trabajo a destajo, el juarismo (régimen de gobierno que se mantuvo casi medio siglo) y el avance de los empresarios sojeros. Las familias campesinas pagaron con represión, pobreza y desalojos violentos. “Dijimos basta y nos organizamos. Ya no tenemos miedo, nadie nos pasa por arriba, nadie nos corre ni nos hace callar, ya no nos desalojan”, habla fuerte doña Mirta Quiroga, cincuenta años, orgullosa de ser parte del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina), que reúne a 9 mil familias rurales, la base de la pirámide rural. Hoy se cumplen veinte años de la conformación del Mocase, organización que marcó un antes y después en la lucha por la tierra en la Argentina.
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